Memorias
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Gabriel Maldonado
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La identidad se aprovecha del tiempo para volverse cada vez más sólida. Aun así, no es lo suficientemente fuerte como para mantener frescas todas las memorias. Creo firmemente que, por eso, la identidad se apoya en muchas áreas de la vida. Nos gusta cierta música, nos gustan ciertas comidas y nos gustan ciertas formas de vestir; al final, no somos más que un cúmulo de cosas que terminan siendo los cimientos de nuestra identidad.
Ha pasado ya una década desde que me marché de Venezuela. Recuerdo con exactitud las cosas que me empezaron a faltar; una de ellas fue la energía de la Navidad. Y es que, para el venezolano, la Navidad es un mes en el que el tiempo se congela; es el mes que nos concede descanso después de tanto guerrear. Solo hay espacio para la bulla, los excesos y la alegría. Aunque también pueden encontrarse momentos amargos, la Navidad hace que se sobrelleven mejor.
Empecé a ver cómo dejaba de tomar jugos naturales. También dejé de comer arepas seguido; no sé si es porque mi madre no está para hacerlas. Asimismo, los cumpleaños y otras festividades pasaron a ser diferentes.
Mientras transitaba por calles que ya no eran las de mi ciudad, mientras comía comida que no era la de mi ciudad, mientras me llenaba de nuevas culturas e ideas, algo dentro de mí se fue acumulando: silencios y preguntas.
Entonces, como si hubiese estado en un largo sueño, desperté. Y eso dentro de mí habló; me preguntó dónde estaba. Allí volví a conectar porque nunca me fui.
Me di cuenta de que nunca dejé de ser yo, por más que haya dejado de hacer algunas cosas y haya agregado otras.
Durante todo este tiempo estuvieron allí la salsa, el humor, las hallacas y hasta el ron, así como ciertas prendas, cierto flow.
Esto es parte de lo que, para mí, es Caracas Merch: un recordatorio de lo que somos y de dónde venimos. Esto va más allá de un país; esto va de una realidad: una en la que muchos llegamos a conocer otras calles que no son nuestras y llevamos nuestra identidad hasta ellas para compartirla y, a la vez, aprender a recibir las visiones de otros.
El arte, las comidas y el vestir son nuestras banderas.
No todas las memorias necesitan estar frescas, pero, de una u otra manera, te hacen saber que están allí.
“Voy aprendiendo muchas cosas
pero nunca tomo nota
y tengo muy mala memoria,
pero sé y confío en que están ahí.
Y ojalá que sean parte de mí.”
Memoria, Recordatorio.
Escritor venezolano y autor de dos libros: Un Verano (2020), bajo el seudónimo de Sebastian Clark, y Otoño in October (2023), bajo el seudónimo de Berenice. Como Cronista de Memoria en Caracas Merch, escribe desde la diáspora sobre identidad venezolana, melancolía y memoria colectiva.





1 comentario
La memoria también puede volverse color y textura, es verdad que no solo es como suena y sabe o huele, también el sentir está atado a la identidad de lo que es vestirse en base al entorno en el que habitamos, se puede llevar puesto un país, y parecer venezolano aunque se esté incluso en un invierno ☃️ invernal.